Nací mucho antes de que existieran los seres humanos. Durante millones de años permanecí encerrada en las rocas de la Serrata de Lorca, formada en un mundo antiguo que desapareció mucho antes de que alguien pudiera contemplarlo.
Durante todo ese tiempo fui parte de una piedra mucho mayor. Pero yo estaba cerca del límite.
Todavía conservo una parte de la superficie que protegía el sílex y, junto a ella, el interior que permaneció oculto durante millones de años. En mí pueden verse los dos mundos de una misma piedra: el exterior que estuvo en contacto con su entorno y la materia que nadie había visto.
Hasta 2026 que llegó el golpe.
La fractura atravesó el núcleo y dejó al descubierto mi interior. Una parte de mi historia desapareció en un instante; otra quedó escrita sobre mi superficie.
Ahora llevo un chip a mi espalda.
Fui límite. Un golpe me separó. Ahora soy memoria.